Las estrellas de mar
y las estrellas de la noche
se miran distantes,
pues ni se conocen.
El mar y la noche
fueron amantes,
pero por más que se busquen
son realidades distantes.
Y yo…
desde mi cuarto,
miro esa magia
e imagino:
que soy una estrella
a punto de llegar al cielo,
cargando en el pecho
todos mis anhelos.
No miento, tengo miedo…
pero quiero vivir.
Vivo,
sufro,
río…
y aun así,
quiero llegar.
Porque aunque no lo vea,
lo siento en mis venas.