Israel Rocafuerte

Para mi Dios

Señor mío, Dios eterno,
hoy me acerco con el alma desnuda,
con el peso de mis errores
y el susurro sincero de mi culpa.

Te amo, aunque soy débil,
aunque caigo una y otra vez
en aquello que prometo dejar,
y termino haciendo aún peor que ayer.

Soy pecador, lo sé,
y mi conciencia no me deja mentir,
pero aun así tu misericordia
no se cansa de acudir a mí.

Me perdonas cuando no lo merezco,
me levantas cuando vuelvo a caer,
y en cada prueba que pones en mi camino
siento que me enseñas a creer.

Si el dolor llega, lo acepto,
si el castigo viene, lo recibiré,
porque sé que es justo tu juicio
y que en él también me moldeas con fe.

Mi fe en ti no se rompe,
aunque el camino sea duro y cruel,
porque sé que en cada tormenta
tu mano me vuelve a sostener.

Solo te pido sabiduría,
entendimiento para no fallar,
y una fe firme y constante
que nunca se deje apagar.

Y en mis oraciones, Señor,
no me pongo primero a mí,
te entrego a los que amo y quiero,
para que actúes en ellos… no en mí.

Porque yo, con vergüenza lo digo,
aún lucho por ser mejor,
pero mi corazón arrepentido
late siempre buscándote, Señor.