Dondequiera que tú estés,
ojalá seas feliz;
siempre seré para ti
ese amor que nunca fue;
que ese afortunado ser
sea un verdadero abril,
que con él logres sentir
la dulzura de la miel;
siempre estaré yo a tu lado
seré perenne suspiro
y ese interminable amor;
te repito que te amo,
eres mi eterno martirio:
dueña de mi corazón...