SILENCIOSA
Te llaman implacable, casi incurable,
te cobijas oculta en cualquier rincón;
no distingues inviernos, ni edades, ni estirpe,
arribas callada, sin avisar.
La ciencia incansable entabla batalla
ante un adversario difícil de vencer;
“no hay mal que cien años dure”, repite el anciano,
desafiando el dictamen del viejo refrán.
Desde los albores de nuestra memoria,
miles de hojas, el tiempo ha deshojado;
aún no se halla el bálsamo definitivo,
pero intacta nos queda la santa esperanza.
El arribo del mal nos obliga a la lid,
con fe, con arrojo y premura de vivir;
el hilo de los días se debe prolongar,
siguiendo la senda que dicta sanar.
El saber humano no frena su avance:
mentes preclaras buscando la cura,
manos benditas mitigando el dolor,
almas devotas brindando el consuelo.
Y Dios, en su eterna y fiel misericordia,
te susurra al oído: “No te dejes vencer”.
Sigue el camino que la ciencia ilumina,
que el milagro de la vida te ha de salvar.
Autor: EDALTO