Nacemos los humanos ignorantes,
la vida nos obliga a espabilar,
los fallos nos enseñan a evitar
aquellas experiencias malas de antes.
Cambiar algo después de haber fallado
permite mejorar y es decisivo
de cara a conseguir el objetivo.
Ensayo y error, es lo adecuado,
pero ya nuestra especie fue acusada
de tropezar siempre en la misma piedra
y eso sucede cuando alguien se emperra
en perseguir un fin, sin cambiar nada.
Sin duda hubo algún caso en el pasado
que obligó a un hombre sabio a señalar
que no hay por qué beberse todo el mar
a fin de comprobar si está salado.
© Xabier Abando, 02/04/2026