Bajo el frío sol del mediodía
deambula ebrio de soledad
un poema cargado de sexo
y buenas intenciones vencidas.
Tropieza con meteóricas sonrisas
en tumultuosas avenidas circunvalares
y llueve sin pausa sus relámpagos
en una suerte de sensualidad decadente.
Del otro lado de la luz está el corrillo,
la procesión de poetas atorrantes
como una constelación de niños perdidos
bajo las inextinguibles arrugas del alma.
Las puertas se abren como espejos
a celebrar el hito de romper la rima,
todas menos una, todas menos una,
la última puerta sigue aldabada.
Alexander Elías2026
#SerEscritura