Juan Iscar

La flagelación

 

Jesús dice a Santa Brígida

el número de latigazos que sufrió.

Los cinco mil cuatrocientos ochenta

latigazos que sufrió con cruel saña

llevaron por la piel hasta su entraña

el mal de mis pecados y su afrenta.

¡Desgarrada la piel hierve la herida,

quemazón del odio y la crueldad pura!.

Sus manos retuerce en la atroz tortura;

y en cada azote se escapa la vida.

Vencido su cuerpo por el tormento,

su misericordia en la sangre mana,

vertida por todos en el sustento

del amor. María, su madre, clama

desde lo insondable, sin desaliento,

al Padre eterno que Jesús tanto ama.