Mil sueños mirando al mar
me inspiran melancolía.
Al ver el barco surcar
millas hacia tierra mía.
Nostalgia de pubescente
me sugiere el añorarla.
Aquella edad que, indolente,
no tuve tiempo de amarla.
Se que un día volveré
a encontrarme con mis gentes.
Con ellas recordaré
vivencias de adolescente.
Ese barco que se aleja
se pierde en la inmensidad.
Me entristece pues me deja
aislado en mi soledad.
En ese espacio silente
surge entonces la poesía,
con el ruego recurrente
de que volveré algún día.
Allí pretendo escribir,
quizás mis últimos versos.
Algunos sin concluir
morarán junto a mis huesos.
Classman