En el ocaso, mientras la oscuridad
va tomando el relevo de la luz,
de nuevo, el juego de las sombras,
abriendo las viejas grietas del ayer,
saca a la luz fantasmas ya olvidados.
En la noche larga y silenciosa
vuelan raudos los recuerdos,
saliendo por grietas y rendijas
en pos de la baldía quimera
de borrar todo aquello que erré.
Las horas se deshacen lentamente,
traduciendo antiguos recuerdos
en palabras que el viento se lleva,
en promesas, mentiras y engaños,
y el eco de engañarme otra vez.
Esperando de nuevo a la aurora
que traiga consigo el olvido
de días amargos, de amores perdidos,
esperando que se cumpla el castigo,
y, al fin, renacer otra vez.