V.E

2/2/22

Los humanos suelen apegarse a una realidad platónica,
una convicción arraigada de improbabilidades.
reconforta simular tu prevalencia de forma irónica,
eludiendo la distancia,
suscitando falsas oportunidades.

Encontré a alguien que creí poder amar
tras tantos años de solo correr…
me detuve en un lapsus e incapaz de continuar,
me resigné a admirarte de lejos,
a observarte,
pero dejarte pasar.

Aquí hay un lugar en la tierra,
un faro a la orilla del mar,
Temple ante tantas olas,
desafiando la tempestad.

No te pido que ancles,
continúa navegando
sin mirar atrás.

Tan imposible besarte,
pero tan capaz de versarte,
alucinando en medio de esta intrepidez.

Enfatizo en el sonido de tu risa:
no eres calma,
no eres solo melodía.

Eres grito de auxilio,
clamando al tiempo,
suplicando piedad.

Oh querida onomatopeya,
¡nos estás dejando atrás!

Acéptame una copa de vino
mientras suena tu canción favorita.
cierra los ojos,
sueña,
lo que más ansías.

Yo,
con los ojos abiertos,
puedo asegurarte:
mi mayor ilusión sería que,
de tantos lugares del mundo,
quizá algún día
estar aquí elegirías.

Vaciándote mis bolsillos,
desbordados de gran valor
y no,
no me refiero a aquella sobreestimada fracción
más bien te ofrezco frases,
palabras con fervor.

Con rebeldía en las pupilas,
con valentía en el corazón.

Quisiese despertarme años más tarde,
en paz con mi derrota,
sabiendo que supe qué darte,
mientras tú no quisiste quedarte
tras esta autoabatida a quemarropa.

Jamás busqué al amor,
pero tú,
cariño,
avivaste aquel sentimiento.

En un mundo de infinitas posibilidades,
Sin pretensiones,
Lograste acercarte lo suficiente.

Desde mis cuatro paredes
te escribo
sin tapujos,
sin miedos.

Le diste luz a mi agujero
así que sí,
te espero.

No para toda la vida,
pero justo ahora,
todo el tiempo.

 

Mente fría,
corazón frío.