Rayo de luna,
¿Quien te precede?
¿Quien truena este mar de emociones
que mi alma estremece?
Si su eco hallo cobija en mi casa;
abrió mis ventanas;
pintó mis paredes,
¿Que luz acaso te queda,
si ya no la tienes?
Mi amiga luna,
por siempre nueva,
perteneces ahora al olvido,
tu noche es eterna.
¿Como pudiste olvidar
que tu luz no era propia?
Que era un lucero mayor
el que espantaba tus sombras.
Subsidiaria de luz
como cualquier otra estrella,
no eras mas
que un breve reflejo de su belleza.
Pobre luna,
rea de sombra y silhueta;
resignada a la noche
ahora lloras por ella,
pero a mi se mudo;
mi sol, mi universo,
y con cincel de beso,
hizo un Edén de mi desierto.
Asi que no te culpo,
querida luna.
En tus zapatos
yo tambien lloraria.
Pues su prescencia
es esencia,
de mi vida,
la vida misma.