Hay días que te recuerdo
y más que lugares
me cae una tarde donde el sol te doraba.
Pero hoy llueve.
No vi a las nubes grises acercarse.
Me distraje tanto
que olvidé
cuándo aquí nos tocaba el invierno.
Te asentaste en mi memoria
como un temporal en estos pueblos.
Veo hoy tus huellas,
son charcos
por donde ya nadie camina.
Y en esa calle donde te perdiste,
donde quedaron fijos mis ojos,
pasa una corriente
que solo arrastra
y nada devuelve.
Sigo esperando que pases.
Todo pasa, eso dicen.
A veces es cuestión de contar los días,
contar los tramos de vida que se le van a uno.
Y tal vez imaginar
que no me falta mucho,
y que un día de estos
voy a gastarme el recuerdo tuyo
en alguna de estas cantinas.