Te sigo ahora,
te sigo siempre.
Pensándote desnudo,
lleno de sal y despeinado
entre olas y besos
de amor hiriente.
Te sigo susurrando,
te sigo siempre,
porque eres huella
de los pies hasta la frente.
Huella de amor sin sombras,
huella por dónde perderse.
En un viaje sin fin
te sigo siempre.
Te sigo cada mañana
en un delirio sin fiebre
buscando lo que no existe
entre oriente y poniente
y así te sigo sin penas,
te sigo siempre,
entre burbujas
de un amor creciente.