Amor, amor, amor, amor del bueno,
amor, amor, amor, amor genial.
Ese es el amor que por ti siento,
un amor tan grande y celestial.
Quisiera que perdure con los años,
hasta que nos cubra la vejez,
y llevarme grabado en el alma
que te amé hasta el último atardecer.
Amor del bueno, amor sincero,
lo que vivimos tú y yo es un regalo del cielo.
Amor tan firme, tan de verdadero,
que ni el tiempo ni las sombras lo podrán borrar.
Amor del bueno, amor genial,
contigo todo tiene un sentido especial.
Ya son cuarenta y seis primaveras
entre caminos llenos de aprender,
momentos que no vuelven nunca más,
y aun así me vuelvo a estremecer.
Quisiera que el tiempo se detuviera,
que se haga eterno nuestro amor,
quedarme para siempre en tu mirada,
volverme historia dentro de tu corazón.
Subimos hasta el árbol de la vida
en el Edén que formamos los dos,
y de sus ramas bajaron tesoros,
tres maravillas los hijos fruto de nuestro amor.
De esos frutos que del árbol brotaron
nacen frutos de nueva ilusión,
son los nietos que alegran los días,
son sonrisas que nos manda Dios.
Y si mañana el cuerpo se cansa
y el paso se vuelve más lento al andar,
que nunca se nos quite la esperanza,
que siempre nos sepamos amar.
Que sigan floreciendo primaveras
aunque el cabello se pinte de gris,
que el cielo nos permita muchos años
para seguir siendo tan felices aquí.