\"Señor, no te busco en el bronce frìo de los altares,
sino en el latido humilde de quien te ama\"
Henry Alejandro Morales
No fue el clavo, fue el hilo del amor
lo que sostuvo su cuerpo en el madero
un latido constante, un \"te quiero\"
escrito con la tinta del dolor
Se hizo semilla de luz en la mirada
un Dios! que se despoja de su altura
para palpar nuestra propia amargura
y convertir la herida en alborada
En su pasiòn, la humanidad entera
encontrò un refugio en su costado abierto
no era el final, ni un destino incierto
era el abrazo de una primavera
Muriò el grano para que el pan naciera
se entregò el rey como un humilde siervo
callò la voz, para escuchar el verbo
que en cada alma, su rastro de fe espera
Ya no hay invierno que apague esta esperanza
puès en su sangre lavò nuestro destino
Jesùs! es el punto, el mapa y el camino
donde el Amor! y el perdòn hacen su danza.
Autor
Henry Alejandro Morales