Cuanto se anhela la paz y sosiego
cuando adviene la senil postrera,
etapa de la vida lastimera,
donde se extraña mucho el apego.
Cuando aja la piel, disipa el ego,
como la brisa reseca el aliento
y en el fuerte sol se camina lento,
se busca la sombra sin tanto ruego.
Cuanto se desea amar en el verano
cuando en invierno duele el frío
y el sentir se hace tan lejano.
Cuanto ímpetu de amor se deseara
cuando la fortaleza desaparece;
solo huellas sobre arena quedara.