Su Palabra no habla,
Su Palabra se manifiesta;
No nos llega Su Palabra,
Vivimos en Su Eco;
Su Voz no es una orden,
Es Manifiesto.
No nos llega a nosotros
En papel escrito sus mandamientos
Con brocados de oro,
Tapa de cuero,
Hojas de seda
Y cinta señaladora de purpurea tela.
Están ahí,
Presentes en cada alma,
En todo corazón que late
O cabeza que piensa
En el fondo de ellos
Sin que nadie se los mande
Saben qué es lo correcto
Y cuándo un mal.
La Obra del Señor Sublime,
Único y Augusto,
Está aquí en éste presente;
Y con ella Su Presencia,
Su Esencia y Su Hidalguía;
Recuerdalo Hermano
Siente Su Presencia y busca Su Guia,
Y verás, mas tempano que tarde,
Hecha Su Palabra Escrita.