Juan Iscar

Rumor

El rumor envuelve el azul y descansa

sobre los granos sepia de húmeda arena;

invade, con la brisa que lo difunde,

la inamovible y circundante tierra.

Desde la profundidad del horizonte

avanzan, cabalgando en las blancas crestas

de olas viajeras, las frágiles burbujas

de piel transparente colmadas de vaho salino.

Anhelos de antigravedad que acarician

la orilla se absorben en la porosidad

indefinida, de minúsculos granos ciegos

con memoria de grandes cordilleras.

A la playa se acercan, como un ejército,

desfilando, pulsaciones sucesivas

que se rinden al languider paralelas

en ese ir y venir incesante, en el eterno

vaivén que abarca la existencia:

de la tierra al mar y del agua a la arena,

del inicio al final que en todo es la regla,

del fin al principio de la eterna rueda;

de la oscura muerte hacia la vida eterna.