CARLOS ALB.

Refulgente

REFULGENTE

Pequeñas luces,

entre las sombras,

en el alma desconocida.

En nuestras tormentas de lágrimas,

en esa música que brota de la vida al latir,

hay a veces reflejos, instantes de fogonazos intensos.

Momentos,

divinos por instantes,

en la miseria de la vida diaria, a veces,

a veces nos sorprenden los milagros de las luces,

a veces hay deslumbrantes momentos de amor luminiscente.

En el mar que hay en nuestras venas que nos da la vida,

en esas venas que llevan la sangre que nos riega,

en ese alma que a veces relampaguea.

Rayos entre sombras.

En nuestro mundo,

en otros mundos lejanos,

en esos mundos de los desconocidos,

entre tantos compartimientos, a veces nos traspasamos,

y entonces las caricias brotan y depositan los rayos del amor infinito,

ese amor que es la máxima belleza del reflejo divino,

y entonces se produce el milagro del amor,

ese amor que nos hace levitar,

en el amor burbujeante,

que sigue latiendo,

en las venas,

del alma.

En el caos,

en las grietas,

a veces reventamos,

con la luz del amor divino.

Refulgente amor en los rayos del alma,

el milagro que nos produce el amor brillante.