Vale Moran

El mar y ellas

El mar no es solo mi amigo.

Es el único que sabe todo de mí

y no me pide explicaciones.

Ahí están mis secretos,

los que nunca dije en voz alta,

y también mis miedos,

los que me rompieron por dentro.

Hoy estoy acá, con ellas.

Mis amigas.

Mi refugio.

Las que me vieron caer sin maquillaje, sin palabras, sin fuerzas…

y aun así se quedaron.

¿Te das cuenta lo que es eso?

Que alguien vea tu peor miseria

y en vez de irse

se acerque más.

Eso hacen.

Se quedan.

Abrazan.

Sostienen lo que ni vos podés sostener.

Y entonces el mar…

El mar siendo el mar.

Inmenso.

Indomable.

Verdadero.

¿Cuántas promesas le hicimos?

¿Cuántas veces le tiramos el dolor

como si pudiera tragárselo todo?

Y lo hace.

Se lo lleva.

Lo transforma.

Vio nuestros pasos torcidos,

nuestros amores rotos,

las lágrimas que no queríamos que nadie viera,

los gritos ahogados en el viento.

Vio todo.

Y nunca nos juzgó.

Fogones, piel ardiendo de historias,

risas que parecían eternas,

amistades juradas como si fueran para siempre.

Y yo acá…

mirándolo.

Sabiendo que soy de este lugar.

Que hay algo en mí que siempre vuelve.

Aunque me pierda.

Aunque me rompa.

El mar me reconoce.

Me nombra sin decir mi nombre.

Y yo respiro.

Y agradezco.

Con el cuerpo, con el alma, con todo lo que soy.

Porque hay días en los que una no se salva sola.

Y hoy…

hoy me salvaron ellas,

y este mar que nunca se va.