La lumbre verde con sumo respeto,
agrandaba el ocaso,
abandonada al placer de un presagio...
Es noviembre junto al río,
y la noche ya desciende con su cabello negro,
anunciando su rito diario...
En sus ojos opulentos,
se aprecia el esplendor secreto de su encanto,
su oscuridad sin pecado...
La noche en sortilegio,
germina lentamente su beso puro en mi pecho,
con femenino aliento...