Existen universos entre tu y yo
iguales al abismo entre la piel y la carne.
Sazón y pique a gusto con aires de independencia
que aunque brotes nuevos, nuestra mancha llevan
porque son en parte tu y parte yo.
Y es que son parte de muchos mas.
Son una aleación perfecta de infatigables crías.
Desde las calles opresivas de La Habana
hasta las fincas en Cayey y la placita de Aguada
bebieron sinsabores, sus sudores y la zafra
para que sus hijos conozcan sus raices y crezcan alas.