Eterna es tu voz y con tu magestad gobiernas
Eterna es tu gloria
Dándome aliento de vida
Desde los cimientos hasta los cielos,
Tu halito bendice mis raíces
Como agua lluvia
Tus cantos humedecen mi alma
En ti se aguardan mis escudos
En mi se aguardan tus cantos.
Todo lo que miro lleva tu nombre
Como errar en furia
Como turbir mis fuegos
Ante la ola desenfrenada
Tú timoneas mis lanchas
Que será de mañana
Que serán de mis noches pasadas
Todo lo vivo presente,
Tú me sembraste sin nada
No temeré en las tinieblas
Ni en días cálidos sombríos
Todo tu fuego es mío
En ti la sombra no muere
Que venga el enemigo
Es bienvenido también,
También ese buen vecino
Que quiere echarlo a perder
Todos vengan aquí,
De noche tengo un festín
Las estrellas son el adorno
La montaña y las luciérnagas
Fue diseñado así
No hay mal,
Que intervenga.