Tu amor quita las sombras de mi vida
con solo lo expresado en tu mirada.
Qué importa ya la noche silenciada
si intuyo en ti la música perdida.
Con lo que eres has sido bienvenida
al afectuoso centro de mi nada,
allí te vuelves fuga congelada
y canción de tu amor en mí vertida.
Señas me da tu estar de pensamiento
como semillas de tu absuelto nombre.
Tu simple estar me abraza más que el mundo.
Hay besos tuyos que repite el viento,
y lo que hoy vive el mar lo soñó el hombre
en esa espuma de tu ser profundo.