johan esteban restrepo uran

CAMINANDO POR LA VIDA

 

Caminando por la vida,

solitario estaba yo,

recordando mi pasado

y lo bueno que sucedió.

 

De las horas más felices,

de mañanas con calor,

de la brisa suave

y el susurro del viento.

 

Con cada piedra encontrada

hacía un castillo,

y en cada hueco

donde mis pies se hundían,

mi sonrisa florecía.

 

Aquel camino largo,

lleno de espinos en sus orillas,

se extendía a lo lejos,

hasta perderse en el horizonte.

 

La soledad era inminente,

el silencio, profundo,

pero mi esperanza ardía

como los rayos del sol

que atraviesan montañas y praderas.

 

En el caminar de mi vida

encontré mucha gente:

algunas buenas, otras malas,

pero en cada mirada hallé

un mundo distinto,

lleno de misterios y verdades ocultas.

 

Un día nevado,

cuando todo parecía ser nada,

y el mañana incierto

se cubría de sombras y dudas,

comprendí que los sueños

solo viven si el corazón los alimenta.

 

Y fue entonces,

entre los ecos del viento,

que tu nombre, 

resonó en mi alma.

 

Tu amor llegó como un amanecer,

rompiendo la noche de mi tristeza.

Con tu ternura, aprendí

que siempre hay un motivo para seguir,

que la vida tiene sentido

cuando el corazón se entrega sin miedo.

 

Hoy sigo caminando,

ya no solo, sino contigo en mi pensamiento.

 

Tus ojos son mi faro,

tu voz, mi refugio,

y tu amor,

la esperanza que guía mis pasos

por este largo camino llamado vida.