Ford George

Suerte o infortunio

 

¿Será suerte el día

en que alumbres esa puerta,

a quien debo esperar en vigilia?

Así pues, déjame levantarte.

 

Aquel ramal de espinos

rodea a tal amar,

sin dejar que la suerte sople

lo descabrajado que queda.

 

A tal corazón susurra

el ave real que seduce,

con flaqueza y amarra,

pues deja que entre.

 

En ese lúgubre sueño

te acompaño si te levantas;

si la suerte fue perderte,

entonces llévame con ella,

para perderme para siempre.

 

Las constelaciones se alinean

al infortunio de sus hijos,

quienes están desalmados

y sollozan en ese ocaso sueño.

 

Quebrado y roto rostro,

¿a quién miraría si no eres tú?

¿a quién tocaría si no estás tú?

¿a quién llamaría si no existes tú?

 

Me quedaría en ese marchito lago,

esperando al alba del crepúsculo,

si esas ráfagas celestiales

llaman a esa puerta, en velo.

 

Aquí te espero, como un fantasma

que siempre fui y seré.

A tal pasado he desarmado,

este presente el que atesoro.

 

Muéstrame, ave real, tus colores,

que desolado está el cielo;

de aferrarme al desvelo,

pues dejarte me ha consumido.

 

Al alba te escribo.

Al sol naciente te recibo.

Al solaz despierto te añoro.

A la noche eterna te acompaño.

 

Ford George.