Cuando abro el rollo de la Torá
la tinta antigua empieza a hablar
como un río claro en mi garganta
corre tu palabra hacia mi cantar
Cada letra brilla en el silencio
cada trazo es fuego en mi interior
una nota eterna que me envuelve
un latido puro de tu amor
Y en medio del ruido del mundo
tu voz me vuelve a llamar
como miel que unge mi garganta
como pan Jala sobre mi altar
Tus palabras en la Torá
son miel en mi paladar
más dulces que todo lo dulce
que pueda probar.
Nutren mi alma cansada,
y me vuelvo a levantar
son ríos de vida, que me dan consuelo
y camino hacia tu verdad.
Tus palabras, en la Torá
son miel en mi paladar
en cada letra y versículo
encuentro tu paz.
Cuando tengo sed en el desierto
y la duda me quiere atrapar,
tu consejo firme, siempre cierto,
es la sombra fresca donde descansar.
Son tus mandamientos una luz que guía,
faros encendidos frente al mar,
y en tus mitzvot encuentro la alegría
de aprender de nuevo a caminar.
Y al filo de todas mis noches
tu voz me vuelve a abrazar
como miel que calma el cansancio
como hogar al regresar.
Las palabras de la Torá
Son más dulces que la miel
y que el panal recién abierto,
cada sílaba es fiel
aunque todo cambie con el tiempo.
Son más firmes que el metal,
más profundas que la mar,
en tu Torá hallé refugio,
en tu voz aprendí a amar.
En cada mitzvá hay un secreto,
en cada “Shema” un despertar,
es tu pacto vivo en mi pecho,
es el guardian que me cuida al caminar.
Tus palabras de la Torá
son miel en mi paladar,
sabiduría que no se acaba jamás
En tu Torá encuentro vida, encuentro hogar,
Sus palabras son más dulces que la miel
La miel más dulce del panal.
Que mi vida sea un eco, de tu eterno respirar
y en la miel de tu Palabra, yo me quede a reposar.
Para que salga siempre de mi boca
Solo palabras de tu bendita Torá.