Sergio Alejandro Cortéz

Límite

Límite


Descansaba en la salamandra,
el calor me enrosca.


Figuras plegadas,
rombos platinados
esperan quietos.


Yo pensaba:
estoy bajo la cruz de fierro.


No hay más peligro
que la muerte.


Más allá está la cueva,
pero no aquí.


Entonces,
al alzar los ojos
desde la lámpara,
advertí:
no estaba afuera,
ni al margen;
ya estaba sobre aquello

que guardaba
su sueño,
su paz.


Ambos respirábamos
a un mismo ritmo.


Pero yo me di cuenta a tiempo
y entendí
que debía salir.

Sergio Alejandro Cortéz
Villa Dolores, Córdoba, Argentina.