SIN QUERER Y PARA SIEMPRE (versión 4)
Sin querer, te convertiste en el incendio que nunca apaga, en la tormenta que no destruye sino que despierta
todo lo que yo creía dormido.
Llegaste como un relámpago partiendo mis días en dos:
Antes de vos, y esta eternidad que empieza cuando te miro.
Sin querer, tu voz empezó a latir me adentro, tu nombre a arder me en la piel como un secreto que no sabe callar.
Y entendí que hay amores que empujan, que toman el alma por sorpresa y le cambian el pulso, el rumbo, la vida.
Y para siempre, te quedaste en mí como la huella del fuego, como esa marca que no se borra porque no quiere, porque duele lindo, porque es verdad.
Mi corazón ese terco soñador te eligió sin aviso, te nombró destino y te abrió todas las puertas.
Para siempre, te llevo en mi sangre, en la memoria de cada beso que aún no te di
pero ya te pertenece.
Y aunque el mundo cambie de nombre, aunque todo tiemble, aunque el tiempo se rompa, este amor tuyo va a seguir encendido sin querer,
y para siempre.