En la esperanza que anhela
la oscura soledad del alma,
el incienso arde en el amor
y despeja las tormentas de arena
de los ojos de los incrédulos,
sus vahos silenciosos llaman al cielo,
larga se hace la espera
con tantas espinas clavadas.
Los Hermanos acortan la agonía
de la vigilia enterrada,
arrastras llegan los pasos
hasta las luces del Encuentro,
camino del Calvario alumbran el camino
con María, llama del amor sin patria,
en cada paso crece la fe en Jesús
y sobrecoge el milagro
en la liturgia de las horas,
fue su muerte y resurrección.