Elias Castellano

EL CANTO DE LA LUNA

 

 

La luna sube despacio

a su trono, y se corona.

 

Por detrás de los cipreses

observa y cierra su boca,

para no cantar secretos

de  gente que los provoca,

y en sus ojillos redondos

nadan poemas y coplas.

 

Más allá de los olivos

están los montes de nieve.

Allí los fuegos se gestan,

y en el olivar decrecen,

que allí encontré a mi serrana,

y allí le dije, te quiero.

Y eran aceitunas negras

sus ojillos hechiceros.

 

¡Me la presentó la luna 

de entre los aceituneros!