En el huerto que planto Él Señor Había ríos y árboles
Escondidos con naranjos, mangos y pinos;
Patrimonio celestial era aquel lugar.
Lo que anhela ÉL Señor,
¡Es habitar con su creación!
Hermoso deleite sentía en su corazón
Pero, la pareja decidió
Hacer lo contrario que dispuso Dios.
Luego,
Israel lo demostró otra vez,
El corazón humano,
duro siempre fue.
Su rebeldía lo obstaculizó
Entregando al enemigo el control.
Pero,
El Señor nuevamente medio
Para salvar al hombre
que a su imagen creo;
En su constancia, retomar la relación,
Además, salvarnos de la perdición.
Ahora, lo que Él quiere hacer,
Es plantar
en tu corazón,
nuevamente el Edén,
La intención que tiene nuestro buen Dios
Es siempre darnos redención
¡No la desperdicies por favor!
Allí en la intimidad estar,
También conversar
Con quien puede hacer
tu corazón palpitar.