Hipocrénides
Amarillentos ojos que me miraron tiernos
en una alegre tarde de contingencia llena;
yo les saludo en versos porque el mirar condena
y les escribo rimas porque es difícil vernos.
Han de esconder la dicha, mas no evitar valernos
en coyuntura endeble, que al sonreír, amena,
aunque la edad no es verso, no habitará la pena,
mientras responda el alma donde es valor querernos.
Y al demostrar lo excelso que en tu mirar se esconde,
mi corazón de artista, mi amor, te corresponde,
porque has ganado todo que desafiarte pueda.
Si he de besar tus labios donde el afecto anida:
conservaré los besos y te daré mi vida
hasta alcanzar, dichoso, lo que en amor suceda.
Samuel Dixon