No te doy de lo que abunda
ni te doy de lo que sobra
solo doy lo que me nace
sin decir quién es la alondra.
No te digo lo que siento
si en tus ojos llueve ahora
y en silencio siempre callo
esa pena que acongoja.
No comparto el desperdicio
ni tampoco lo que estorba
solamente entrego aquello
que del alma a mí me brota.
Yo no doy cuanto me piden
si no son muy buenas obras
porque viven muchos seres
que amenazan y extorsionan.
Yo no ofrezco si no tengo
aunque mire que sollozas
la mentira no es remedio
es maligna y abochorna.
Hay personas que caminan
sin conciencia pudorosa
que a la dádiva se aferran
y con ella se acomodan.
El peligro es que se queden
esperando con modorra
que le suplan siempre todo
pues jamás se desarrollan.
No es ser bueno por ser bueno
sobre todo, si es un dogma,
que se finca en la apariencia
o en cumplir algunas normas.
Dejo claro lo que pienso
las virtudes son muy propias
y en los versos hoy describo
las razones que son obvias.
Que perdone quien se ofenda
si los versos hoy confrontan:
¿Cómo, cuándo y a quién dar?
Cada quien lleva su alforja
y respeto lo que se hace
si el amor es quien convoca.