Luz y oscuridad

Martes otra vez

Hoy desperté
con la necesidad ingobernable
de ser feliz.

Tal vez sean las flores
que calcine al despertar
y me acariciaron con tanto afán,
que terminé
en la humareda de sus brazos,
sonriendo como si estuvieras aquí.

Pero no.

Ya te vi desvanecerte
en el atardecer de un martes
que nunca olvidaré.

Aún siento ese último beso
y tus manos tocando mi piel,
aún no olvido que sonreíste
diciéndome:
“El viernes vuelvo
para encontrarnos
y volvernos a perder.”

Ese viernes llegó,
pero sin ti en sus minutos,
y fue desgarrador sentirte así,
en el vacío descomunal
de perderte,
de soltarte y dejarte volar
sin siquiera conocerte.

En fin,
es martes nuevamente.
Me siento feliz.

Gracias por todo lo que fuiste.
Te extraño,
pero debo volver.