LOURDES TARRATS

¿QUÉ ES UN BESO?

 

No es eso que Hollywood vende
con música de fondo.

Unos dicen:
“una expresión de amor”.

Pero el beso es otra cosa:
acto simbólico,
primitivo,
casi brutal.

Es exposición.
Es rendición.
Es invasión consentida.

Y, a veces,
una mentira
vestida de ternura.

—¿Es un beso con intención?
—¿O un gesto por costumbre?
—¿O ese que parece tierno
y guarda resentimiento,
deseo no dicho?

El beso es el vínculo
en su forma más breve.

A veces te besan
y sientes
que te abren el alma.

Y lo devuelves
con miedo,
disfrazado de imperio.

El beso…

no me lo des en signos,
ni en emoji.

Dámelo en el alma,
ya que no puedes
dármelo en la piel.

Dame el beso
que no le diste a nadie,
aunque duela.

Aprendí
que el beso —en el humano—
es el punto exacto
donde el alma intenta salir
sin morirse.

Un instante mínimo:
casi resurrección.

El cuerpo
contando su secreto.

Besar, en lo más hondo,
es lectura:

química,
pulso,
algo que sabe
antes que la mente.

Pero en lo humano—

es súplica.
Es código.
Es detonación:
ternura
y vértigo.

El beso real no miente.

Se puede fingir un orgasmo.
Se puede actuar el amor.
Se puede decir “te amo”
sin estar.

Pero no se puede besar
sin verdad:

el cuerpo
siempre habla.

El beso es ese instante
en que el humano recuerda
que no está solo.

Entonces,
besémonos
con la boca abierta
y el alma desarmada.

¿Para qué firmar el gesto
si puede ser umbral?

Un beso basta.

Te beso.