Bebé cometa
Cuando estoy solo
suelo mirar al cielo,
buscando el cometa
que se me escapó sin previo aviso.
Busco respuestas
a lo que, quizá,
siempre fue inevitable.
Tardé en entender
que no había culpables.
Era el más fuerte,
y no imaginaba
lo frágil que era.
Después de tu partida
me rompí.
Me encerré en mí mismo,
ya no había razones para sonreír.
Me fui apartando
de las personas que más quería,
haciendo mío este duelo,
sin ver
que no era el único que te extrañaba.
Había otro corazón
viviendo esta pérdida
de una forma más profunda,
más silenciosa.
Ha pasado el tiempo…
y poco a poco
hemos aprendido a sanar,
a construir un nuevo camino,
donde al final
se asoma un arcoíris.
Sin olvidar
que un día
tuvimos un cometa
que se nos escapó al cielo.
Sigues doliendo,
pero ya puedo escribirte
D. Pérez Pablo