Todavía saboreo el café amargo
por avenida \"Rector Lousteau\"
cuando enfundada de chándal
va ella muy temprano,
otro día en el mismo sentido,
otro día en dirección opuesta.
Llega el punto de no cruce
de miradas paralelas sin fin
y es sólo mi reojo
el que explicita enormemente
la primera acepción del DRAE.
Canturreo en mi interior
\"olha que coisa mais linda...\"
e imagino a Tom y Vinícius
observando a Helô Pinheiro
\"caminho do mar\".
Ahí concluye el lapso de tiempo
donde el café de la mañana
deja de ser amargo.