Maria.L.

La vanidad

Si la vanidad es de tu vida el timón

Nada bueno podrá resultar.

Pues, solo mirando al crismón 

La arrogancia podrás desechar.

 

Con el corazón envenenado

No lograrás ni una conexión.

Ya te hallarás encadenado. 

Si en tu corazón no hay conversión.

 

Así que, sé consciente y aliéntate

Al mayor y atroz defecto encárate.

Todo tu ser agradecerá

Y el alma la gran paz logrará