Si la vanidad es de tu vida el timón
Nada bueno podrá resultar.
Pues, solo mirando al crismón
La arrogancia podrás desechar.
Con el corazón envenenado
No lograrás ni una conexión.
Ya te hallarás encadenado.
Si en tu corazón no hay conversión.
Así que, sé consciente y aliéntate
Al mayor y atroz defecto encárate.
Todo tu ser agradecerá
Y el alma la gran paz logrará