El perfil psicosocial de esta insigne dama es digno de mención: Mercedes María no solo formó a sus diez hijos, sino que extendió su guía a hermanos, sobrinos y nietos. En medio de circunstancias heterogéneas, supo navegar el complejo mundo de las diferencias individuales, brindando a cada ser querido una ayuda personalizada. Para cada uno tenía un mensaje codificado y, además del aliento, la solución precisa.
Poseía todas las cualidades necesarias para apuntalar con fuerza la educación de los suyos. Su enfoque y metodología de formación evolucionaban según la época y la sociedad donde le tocaba vivir, adaptándose con sabiduría a los cambios del entorno. Siempre consciente de que los requerimientos escolares y sociales crecían, Mercedes María asumía los retos con una entereza proporcional a su tamaño.
Su pragmatismo era admirable. Ante la necesidad de uniformes escolares, no se \"achicopalaba\": contaba con su inseparable máquina de coser marca Singer y, con una destreza asombrosa, los producía en un santiamén. Talento, operatividad y creatividad le sobraban para convertir la dificultad en oportunidad. Orgullosa de su familia, abanderó los logros de sus hijos y nietos ante el mundo, luciéndolos siempre como su más preciada insignia de victoria.