Me gusta un poco de todo…
o tal vez es la vida
que me va enseñando a quererlo todo.
Me gusta la música,
la que nace en la sierra,
la que suena en la calle
y la que se siente en el pecho.
Me gusta el frío que abraza
y el calor que despierta,
los caminos largos
y los lugares nuevos.
Me gusta escribir lo que siento,
hablar lo que pienso,
compartir lo poco o lo mucho
sin medir el tiempo.
Me gusta el deporte, la comida, la risa…
pero entre todo eso,
también me gustas tú.
Y tal vez no es que me guste todo,
tal vez es que estoy aprendiendo
a vivir sin cerrarle la puerta a la vida.