Descansan en ti los pensamientos del amor,
mientras la luna me permite recordar esta conexión.
¿A quién estaré hablando, mirando al cielo,
y quién responderá tu corazón en mi pecho?
El viento entra de sorpresa
y se mezcla con los suspiros de confusión;
si en cada estrella veo tus pecas,
y bajo ellas, tu sonrisa bella.
Y de pronto, ese hilo que colgaba
¡que solo tú y yo conocemos!
gritaba que no había nada más real.
Desde ese suave beso supe que quería morir ahí, en la luna.
En la noche tranquila te pienso,
en la noche inquieta te busco,
en la noche triste te beso
y en la noche feliz duermo.