Mar solitario, olas que van y vienen sin saber si alguien las espera.
Recuerdos que navegan, como barcos que nunca abarcan, y sombras
que dibujan nombres que ya no se pronuncian.
El viento empuja nuevas mareas, tocando costas que no conocen
el eco de lo que fue.
En silencio, la marea guarda reflejos de lo perdido, susurrando
nostalgia que nadie puede tener.