Porque el hombre se hallaba solo
de su cuerpo la mujer fue tomada
y si con el mismo amor fuimos creados
no hay razón para estar distanciados
La mujer puede ser dulce o brava
pero su desafío y razón de ser
es custodiar y alegrar el corazón
como costilla le escucha y le protege
sin oprimir, sin replicar ni desprenderse
Por eso no dejes a la serpiente envidiosa
engatusarte con veleidades malsanas
Dios te moldeó inteligente y hermosa
no necesitas demostrar nada a nadie
pues quien mucho exhibe y ofrece
ya nada le queda para entregarse
No dejes que la vanidosa serpiente
te perturbe con espejismos mundanos
sigue tu intuición y crea tú la belleza
que tu voz arrulle y tu presencia alivie
pues el canto del ruiseñor llena un bosque
y en la roca enterrada late la joya más cara
No dejes que la soberbia serpiente
subestime el valor de tu encanto
nadie se inspira en una pocilga
ni se concentra entre rayos y truenos
y si el ser amado cae al pantano
ora incesante a quien todo lo puede
limpia el lodo con llanto y ve a sacarlo
Nunca permitas que te convenza
la entrometida serpiente de mendigar
cuanto puedas aprende y abre tu mente
con diligencia trabaja y se generosa
eres tú complemento y no el sobrante
Nunca olvides que tú eres hueso
donde el músculo necesita apoyarse
y tú sin músculo no tienes fuerza ni forma
Una vez muerto se desintegra el músculo
pero el hueso, querida, todavía perdura