José Luis Barrientos León

La Pequeña Armadura ( a mi hija Adriana)

Hija de greda y de aroma de agosto,¿por qué te vistes de duro metal?Tu fragilidad es un vidrio prisionero que confunde al mundo con gesto marcial.

Esa coraza que encumbra tu talle quiere frenar el embate del día,pero es un muro que corta la calle donde mi mano alcanzarte querría.

¡Déjate amar, que la vida es un viento!Tu independencia es un hilo de seda;tierna aspereza que oculta el lamento de un hondo clamor que en el pecho se queda.

Buscas el abrazo que nunca te entrego porque el temor me ha sellado la voz;somos dos barcos huyendo del fuego,buscando la orilla, temiendo a lo atroz.

Para mi reina, entre sueños de harina,alcancé un nido de caña y maíz;un paraíso donde la neblina no toque la sombra de tu alma raíz.

Te traigo mangos, te traigo la flor,mieles para tu sustento; bebe el almíbar de mi propio dolor hasta que el llanto se apague en el viento.

Mas oye, pequeña, lo que ha de venir:con la belleza es amargo el andar,si no hay certeza para decidir cuál es el bien que te ha de salvar.

No temas la herida, mi niña de trigo,que el mundo golpea, pero hace crecer; debajo del hierro, yo sigo contigo,aprendiendo juntos a ser y a perder.