Cuando al fin se encuentran,
el mundo se queda sin aliento:
él la recibe con un fuerte abrazo,
ella deja caer sus lágrimas con la calidez que siente de su cuerpo.
No hablan, solo se dejan llevar del momento y el
deseo los sostiene en un filo secreto,
y en ese instante
todo lo que eran
se inclina hacia el vértigo del otro,
y el amor se fortalece,
sellado por el beso en pausa
escrito en líneas de un texto.