Quedaron versos al fondo,
pegados al papel,
como arroz tostado
que nadie pidió,
pero huele a infancia.
Los bordes del poema,
las frases que no encajaron,
también alimentan.
Hay quien recoge esas sobras
y escribe otro poema
más libre,
más suyo,
más hambriento.
EmilioDR/ Marzo/30/26