Wilson Delgado

CON ELLA PIERDO LA RAZON

 

Llegó como un torbellino,

Sacudiendo todo mi ser,

Despertó mis ansias,

Un deseo desenfrenado palpitaba en mi pecho,

Una realidad alterada...

Una sensación provocada,

Difícil de ocultar ante tan exquisito placer...

Que provocaba en mi interior,

Despertando mi lado oscuro,

Mi lado apasionado…

 

Sucumbí ante lo inminente,

Ante su belleza,

Ante las curvas de su cuerpo,

No opuse resistencia,

Me sumergí en mis pensamientos,

En todo lo que en ese momento despertaba,

Me olvidé de mis principios,

Y como primitivo me comporté,

Ante la hermosa ninfa que se asomaba,

Ante la tentación de la perdición de mi alma,

Ante ese fuego que ardía en mi venas,

Por recorrer cada centímetro de su piel,

Por palpar su encantos,

Por provocar esas ansias que me estaban volviendo loco…

 

Tan solo quería tocar su piel,

Besar sus labios,

Arder en su pecho,

Hervir en sus brazos,

Perder la conciencia entre sus piernas,

Volverme loco con su fruto prohibido,

Condenar mi alma a sus encantos,

Al punto de caer rodillas frente a ella,

Y rendirle culto como su más fiel admirador,

Su más devoto amante…

 

Ella sería mi diosa,

Sería mi deidad aquí en la tierra,

Sería mi lienzo perfecto,

Para calmar esta sed que me estaba provocando,

Sería mi fantasía,

Mi realidad,

Porque ella sería mi musa,

Y yo sería su poeta,

Aunque muy poco podría ofrecer,

Ante tan hermosa mujer…

Y yo con unos simples garabatos,

Para conquistar ese sentir…

Que me estaba volviendo loco,

Y que se estaba metiendo por debajo de mi alma.