Lucía gómez

VOLVER A CASA...

En la

semana santa

mi madre se abstraía.

Decía que el aire olía

a crisantemos y que dejaban

de croar las ranas.

Que el musgo húmedo

parecía desplomarse de los

altos eucaliptos.

Y que al oír el canto de los padres

franciscanos, la semana santa

era como volver a casa.

L.G.