MI LLANTO POR GAZA
Es mi pena y mi llanto persistente,
por un pueblo frágil en su inocencia,
reclama eternamente su clemencia
a un destino con maldad insistente.
Quisiera refugiarme entre su gente
y vivir la indigencia que, el malvado,
justifica el poder, por lo salvado,
sometiéndose a la muerte a indefensos,
relegando a pueblos viejos y extensos
impidiendo derechos del pasado.
No quede inerte nuestra humanidad,
que los derechos del hombre dominen,
y aquellos poderosos que, no opinen,
de intereses de un pueblo en orfandad.
¡Es libertad vivir en hermandad!
La vida sea causas de costumbres,
los pueblo se calienten con sus lumbres,
la bota militar no participe
que la sabiduría se anticipe
al dominio de maldad en las cumbres.
Roberto J. Martín
Enero 2026
Foto, Periodico EL PAIS